Ilustración: VICE Colombia

Por VICE Colombia y ¡Pacifista!

Esto dirán.

Que arrancó la campaña presidencial.

Que comenzó la carrera por la Casa de Nariño y que con ella se dará ahora inicio a lo verdaderamente ‘relevante’: a los pronósticos, las encuestas y los debates.

Dirán —en sus desayunos, sus recepciones y sus gatherings— que ahora sí va en serio.

Que ya empieza a definirse el futuro próximo del país: de una nueva Colombia, que buscará con determinación la paz y el desarrollo, o de una nación terca e invariable, que seguirá precipitándose por un despeñadero tan familiar que ya no conmueve a nadie.

Pero dirán, sobre todo, que nosotros, los jóvenes, los ‘millennials’ (así, en degradantes comillas sencillas), tenemos que espabilarnos e informarnos y participar porque somos erráticos, dubitativos y condescendientes y porque andamos desconectados de la realidad. Y la realidad acosa: ya empiezan a cuajar los temas, el tono y así también el rostro del próximo presidente o la próxima presidente de Colombia.

Esto dirán. Y así nos tendrán: el dedo señalador como un taladro en la frente, las anteojeras puestas, y al galope hasta a las urnas y hasta el próximo junio, cuando haya terminado la segunda vuelta y un ganador se alce orgulloso​ a reclamar la banda presidencial.

Desde VICE Colombia nos preguntamos si es posible ver las cosas desde otra perspectiva. No desde la simple imposición del anuncio de que arrancó la temporada electoral. Sino más bien desde la pregunta por lo que esto verdaderamente implica. No desde la idea de un comienzo, sino desde la idea de un fin.

En vez de haber empezado algo nuevo para nosotros, ¿no más bien ha empezado a terminar algo?

Con el banderazo de la campaña (ayer, domingo 19 de noviembre, el exjefe negociador del Gobierno en la mesa de La Habana, Humberto de la Calle ganó la consulta interna del Partido Liberal y será su candidato a la Presidencia)​​, ¿no se acaban o, al menos, comienzan a acabarse cosas que nos hacían sentir menos mal en este país?

Desde VICE Colombia nos preguntamos si es posible ver las elecciones que se avecinan desde la pregunta por lo que verdaderamente implican. ¿Qué hacer para que sean mejores que todas las anteriores?

¿No se acaba cierta dosis de tranquilidad? ¿No se esfuma una porción de la verdad? En un país de agendas cerradas y reiterativas, ¿no se reduce la posibilidad de discernir o divergir? Concretamente, ¿no se perjudicará, por ejemplo, el proceso de paz ante la avalancha de lodo que los candidatos más extremistas le dirigirán? Y en el proceso de hostilidad permanente al que entramos, ¿no se acaba acaso el consenso, la posibilidad de dialogar?

Decimos que termina algo en vez de arrancar porque hoy entramos de lleno a la denominada guerra sucia, que no es más que la repetición de los patrones de siempre, el reciclaje de una tradición deshonrosa que tiene Colombia, que es la de la deslealtad y la deshonestidad.

En VICE Colombia vemos el tiempo que se avecina con temor. Y no porque los jóvenes sean apáticos. (Lo somos, sí.) Sino porque quienes tienen en sus manos las riendas de este país no necesariamente colman nuestras expectativas. Ni los más mayores, ni los más jóvenes: ¿Sabe alguien aquí que el corrupto exvicefisal anticorrupción Luis Gustavo Moreno es un millennial?

Somos apáticos, pero no porque no nos interese nada de lo que ocurre en el país. ¿Puede no interesarle el destino del lugar donde nació a la generación de colombianos más educada, más cosmopolita y más interconectada de la historia?

Somos apáticos porque sentimos que no interesamos. ¿O están hablando los candidatos concretamente de cómo estimular la vida de los jóvenes en Colombia? ¿De cómo mejorar nuestras condiciones, cómo ayudarnos a salir adelante, cómo apoyarnos ante personas y empresas para que respeten nuestros derechos? ¿Para que no nos exploten, para que no nos reduzcan como lo hacen hasta hacernos perder la ilusión, para que no nos dé algún día ganas de abandonar este país porque no hubo otra opción?

Somos apáticos porque desconfiamos. Y por eso, VICE y ¡Pacifista!​ se unen desde hoy para cubrir elecciones: para construir un puente hasta la política, los candidatos y las elecciones. Un puente que nos permita, ojalá, dejar de pensar que hoy todo empezará a estar mal.

En el fondo, lo que no queremos que se acabe es la ilusión de tener una vida distinta a la de nuestros padres. Y esto podría irse al traste si las cosas siguen como van: si nos convertimos en una generación más de colombianos que deben pasar sus vidas bajo una tempestad de corrupción e impunidad, de mezquindad y ceguera frente a asuntos tan básicos para la subsistencia social como la solidaridad, la empatía, la ética y la dignidad.

Somos apáticos porque sentimos que no interesamos. ¿Están hablando los candidatos de cómo estimular la vida de los jóvenes en Colombia?

Decimos que hoy no comienza algo, sino que se acaba. Hoy se acaba nuestro futuro.

¿O no?

Para responder a esto, durante las siguientes semanas y meses haremos un cubrimiento especial de elecciones. Publicaremos entrevistas con los candidatos; escribiremos historias de votantes, de líderes, de colectivos, de apáticos; haremos videos de redes sociales y daremos todo para ayudar a los jóvenes a orientarse y a los políticos a entender que sin nosotros no será posible construir de verdad.

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