Foto: Cortesía de #NoCopio

El pasado sábado, mientras la agrupación Niquitown se presentaba en la tarima del festival Instinto de Vida en Medellínfue asesinado Alberto Murillo, un joven de 17 años. Más de veinte organizaciones sociales, entre las cuales se encontraba el movimiento#NoCopio, habían organizado el evento concebido como una acción para rechazar la violencia homicida en la capital de Antioquia y celebrar la vida.

Según cifras de la Policía Nacional, en esa ciudad se dan cada año más de 400 homicidios. El festival buscaba rendir un homenaje a las víctimas, además de resignificar el cementerio San Lorenzo y convertirlo en un espacio para enaltecer la vida. Sin embargo, según las organizaciones sociales, tras el asesinato del joven en pleno festival el discurso del evento cambió por completo.

¡Pacifista! habló con Daniel Suárez, uno de los líderes de movimientos por la vida habló sobre lo ocurrido en el festival.

Suárez hace parte del movimiento No Matarás. Foto: Cortesía Daniel Suárez

¿Qué ocurrió el sábado durante el festival?

La programación se desarrollaba y la banda Niquitown estaba en tarima, cuando cinco personas ingresaron al cementerio para perseguir a un joven que entró para esconderse. Finalmente encontraron al joven y ahí le propinaron un número de puñaladas en el tórax y el abdomen, además de un machetazo en la pierna. Cuando los agresores se fueron, el equipo organizador lo auxilió y lo llevó a una ambulancia destinada para el festival. Fue conducido al hospital Sagrado Corazón, donde infortunadamente falleció.

¿Cómo se manejó la situación?

Después de lo ocurrido, Lukas Jaramillo, director de Casa de las Estrategias, se subió a la tarima y explicó lo que había pasado, todo en medio de la tristeza y la impotencia.

Tras las palabras de Lukas, el evento continuó.  ¿Alteraron el desarrollo de las actividades?

Al encuentro todavía le faltaban algunas actividades, por ejemplo, iluminar las ‘cabas’ donde se metían los cuerpos en el cementerio. Decidimos continuar con la programación, aunque teníamos presente tanto en el discurso como en la acción lo que acababa de pasar.

¿Cómo reaccionaron los asistentes ante el asesinato?

Creo que el discurso de Lukas permitió que hubiera más tranquilidad entre los asistentes. Quedó la incertidumbre en el ambiente, pero justamente por eso el festival debía continuar. Ese era el motivo principal que teníamos para estar ahí.

Pero el evento pudo concluir con normalidad…

Obviamente por la situación se sintió un sinsabor. Aunque la última agrupación, que tocó una mezcla entre salsa y jazz, calmó un poco los ánimos y devolvió un poco de diversión al festival. Eso permitió que llegara a buen término.

¿Cuál es la reflexión que les queda como organizadores?

Medellín tiene grandes problemas. Uno de ellos es la intolerancia. Otro es el incremento de territorios cooptados por los grupos criminales. Lo que pasó es una muestra de que ya ni siquiera se respetan los espacios donde las personas quieren ir a convivir. No podemos caer en el argumento de que el muerto se lo merecía, que a la gente de bien no la matan. La violencia homicida nos compete a todos, por eso la administración distrital tiene que buscar más alternativas. La solución no está en gastar más plata en seguridad, más bien en la inversión con sentido social.

¿Continuarán con las acciones de movilización ciudadana?

Claro que sí. Por parte de #NoCopio y No Matarás, la idea es continuar con la movilización. Manifestarnos y apropiarnos de esos espacios con el fin de generar conciencia a pesar de lo que sucedió. Espacios como el festival Instinto de Vida deben continuar.

¿Cuál es el siguiente paso en la reducción de la violencia homicida?

Estamos pensando en cómo podemos continuar. Hace poco tuvimos una reunión con el alcalde de Medellín. En ese encuentro nos comprometimos a proponer acciones de convivencia para involucrar a la ciudadanía. Después de lo que pasó, tenemos que sentarnos con todas las organizaciones sociales que hicieron parte del festival para apoyarnos y generar un impacto real. Hasta el momento, varios funcionarios del Gobierno conocen lo que hemos hecho. Ese es un avance, pero ahora con más fuerza debemos trazar una ruta entre todos y encontrar soluciones para que en Medellín no se normalicen los homicidios.

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